San Martín de Trevejo

San Martín es visita obligada, en él se aúnan una serie de circunstancias que le dan una personalidad y belleza especial: arquitectura interior cuidadísima, agua corriendo por sus calles, paisajes de castaños espectaculares y una lengua propia que sólo se habla en el último de los valles de Sierra de Gata.

Ir a Sierra de Gata y no visitar San Martín de Trevejo es un despropósito del tipo “Ir a Roma y no ver al Papa”. En nuestra opinión, es sin duda el pueblo más atractivo de la Sierra y lo es porque, aunque Robledillo o la Aldea de Trevejo sean enclaves espectaculares, carecen de alguna manera de la “vida real” que tiene San Martín. Y es que no es lo mismo pasear por un “escenario” que hacerlo por un pueblo donde te impregnas a cada paso de la autenticidad de la vida rural que caracteriza la esencia misma de la comarca: el agua corriendo por las calles, la arquitectura vernácula, las antiguas bodegas, el olor a leña y todo, arropado por el deliciosos sonido de la lengua que sus habitantes hablan desde el S. XIII sin apenas variaciones, “El Manhegu” (una peculiaridad que comparte con los vecinos pueblos de Eljas y Valverde del Fresno).
Como localidad turística que es, San Martín dispone de unos cuantos restaurantes que permiten al visitante diferentes opciones gastronómicas por su  tipología y precio.
Insistir en lo agradable que es un buen paseo por el Castañar de Ojesto, tanto en verano o primavera resguardados por la sombra de las hojas de sus centenarios castaños como en otoño e invierno, arrullado por el sonido de las hojas secas y los increíbles colores de este lugar mágico. Y, si te gusta la micología, este es, posiblemente, el lugar ideal por la cantidad y variedad de setas.

Lugares de interés


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Eventos y fiestas

Escondido en el penúltimo valle de la Sierra antes de adentrarse en Portugal, San Martín tiene una ubicación idílica, mirando al Sur y protegido de los vientos y fríos de la meseta castellana.

Escondido en el penúltimo valle de la Sierra antes de adentrarse en Portugal, San Martín tiene una ubicación idílica, mirando al Sur y protegido de los vientos y fríos de la meseta castellana.